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  El Dios y el Hombre

 

  Dicen que Zeus modelo a los animales primero y que le concedido la fuerza a uno, otro la rapidez, al de más allá las alas; pero al hombre lo dejó desnudo y este dijo:-¡Solo a mi me has dejado sin El ningún favor!- No te cuesta del presente que te he hecho.-repuso Zeus-, y es el más importante, pues has recibido la razón, poderosa entre los dioses y los hombres, más poderosa que los animales más poderosos, más veloz que las aves más veloces. Entonces el hombre, reconociendo el presente recibido de Zeus se alejó adorando y dando gracias al Zeus.

Psique Cupido
Psique Cupido

  El león y el ratón

 

  Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reír y lo dejó marchar. Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oír los lamentos del león, corrió al lugar y royo la cuerda, dejando libre.

-Días atrás-le dijo-, te burlaste de mi pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplimos.

-Días atrás-le dijo-, te burlaste de mi pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplimos.

El león y un toro

 

  Pensando el león como capturar un toro muy corpulento, decidió utilizar la astucia. Le dijo al toro que había sacrificado un carnero y que lo invitaba a compartirlo. Su plan era atacarlo cuando se hubiera echado junto a la mesa. Llegó al sitio el toro, pero viendo sólo grandes fuentes y asadores, y ni asomo de carnero, se largó sin decir una palabra. Le reclamó el león que por qué se marchaba así, pues nada le había hecho. -- Sí que hay motivo -- respondió el toro --, pues todos los preparativos que has hecho no son para el cuerpo de un carnero, sino para el de un toro.

Dios no te había dado la posibilidad de soñar si no te h había dado la capacidad convertir los sueños en realidad.

El Sol y las ranas

 

  Llegó el verano y se celebraban las bodas del Sol

¡Regocijabas todos los animales del acontecimiento, faltando poco para que también las ranas fueran de la partida; pero una de ellas exclamó: -insensatas! ¿Qué motivo tenéis para regocijaros? Ahora que es él solo, seca todos los pantanos; si toma mujer y tiene un hijo como él ¿qué nos quedará por sufrir?

Tayna Kibeluy - Cybeles Secret
Tayna Kibeluy - Cybeles Secret

Hércules y Atenea

 

  Avanzaba Hércules a lo largo de un estrecho camino. Vio por tierra un objeto parecido a una manzana e intentó aplastarlo. El objeto duplicó su volumen. Al ver esto, Hércules lo pisó con más violencia todavía, golpeándole además con su maza. Pero el objeto siguió creciendo, cerrando con su gran volumen el camino. El héroe lanzó entonces su maza, y quedó plantada presa del mayor asombro. En esto se le apareció Atenea y le dijo: -Escucha, hermano; este objeto es el espíritu de la disputa y de la discordia; si se le deja tranquilo, permanece como estaba al principio; pero si se le toca, ¡mira cómo crece!


Hermes y la tierra

 

  Modeló Zeus al hombre y a la mujer y encargó a Hermes que los bajara a la Tierra para enseñarles dónde tenían que cavar el suelo a fin de procurarse alimentos. Cumplió Hermes el encargo; la Tierra, al principio, se resistió; pero Hermes insistió, diciendo que era una orden de Zeus.

-Este bien dijo la Tierra-; que caven todo lo que quieran. ¡Ya meán con sus lágrimas y lamentos!

Sacerdotisa de Avalon
Sacerdotisa de Avalon

La comandreja y la lima

 

  Se introdujo una comadreja en el taller de un herrero y se puso a lamer una lima que ahí se encontraba. Al cabo de un rato su lengua arrojaba sangre en abundancia, y la comadreja se puso muy feliz pensando que había arrancado algo al hierro, hasta que acabó por perder su propia lengua. Piensa siempre que si haces un daño, tarde o temprano éste regresará contra ti.

La Lámpara

 

  Borracha de aceite una lámpara y lanzando una luz poderosa, jactabas de ser más brillante que el sol. Pero en eso sopló un fuerte viento y se apagó enseguida. Alguien volvió a encenderla y le dijo: -Ilumina, lámpara, pero cállate: el resplandor de los astros nunca se eclipsa tan fácilmente como el tuyo.

Patricia McKillip "El alfabeto de Thorn"
Patricia McKillip "El alfabeto de Thorn"

Las moscas

 

  De un panal se derramó su deliciosa miel, y las moscas acudieron ansiosas a devorarla. Y era tan dulce que no podían dejarla. Pero sus patas se fueron prendiendo en la miel y no pudieron alzar el vuelo de nuevo. Ya a punto de ahogarse en su tesoro, exclamaron: -¡Nos morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar todo en un instante de placer! ¡Por poder disfrutar con serenidad, poco a poco con cosas bellas de la vida!

Danza del bosque virgen
Danza del bosque virgen

La zorra y el lobo

 

  Cansado y viejo el rey león, se quedó enfermo en su cueva, y los demás animales, excepto la zorra, lo fueron a visitar. Aprovechando la ocasión de la visita, acusó el lobo a la zorra expresando lo siguiente:

- Ella no tiene por nuestra alteza ningún respeto, y por eso ni siquiera se ha acercado a saludar o preguntar por su salud. En ese preciso instante llegó la zorra, justo a tiempo para oír lo dicho por el lobo. Entonces el león, furioso al verla, lanzó un feroz grito contra la zorra; pero ella, pidió la palabra para justificarse, y dijo:

- Dime, de entre todas las visitas que aquí tenéis, ¿quién te ha dado tan especial servicio como el que he hecho yo, que busqué por todas partes médicos que con su sabiduría te recetaran un remedio ideal para curarte, encontrándolo por fin?

-¿Y cuál es ese remedio?, dímelo inmediatamente. -- Ordenó el león.

-Debes sacrificar a un lobo y ponerte su piel como abrigo -- respondió la zorra.

 

  Inmediatamente el lobo fue condenado a muerte, y la zorra, riéndose exclamó: -Al patrón no hay que llevarlo hacia el rencor, sino hacia la benevolencia.

La zorra y la serpiente

 

  Se encontraba una higuera a la orilla de un camino, y una zorra vio junto a ella una serpiente dormida. Envidiando aquel cuerpo tan largo, y pensando en que podría igualarlo, se hecho la zorra a tierra al lado de la serpiente e intento estirarse cuando pudo. Tanto esfuerzo hizo, hasta que al fin, por vanidosa, se partió en dos. No te imites a los grandes, si aún no tienes las condiciones para hacerlo.

Patricia McKillip "Ombria en la sombra"
Patricia McKillip "Ombria en la sombra"

La zorra y el mono

 

  En una junta de animales, bailó tan bonito el mono, que ganándose la simpatía de los espectadores, fue elegido rey. Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole que había encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevárselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien lo cogiera, ya que era una prerrogativa real. El mono se acercó sin más reflexión, y quedó prensado en el cepo. Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella trampa, repuso: - ¡Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes reinar entre todos los animales!

Rosa de invierno
Rosa de invierno

Montaña de las dificultades

 

  En la selva vivían tres leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles tomar una decisión. Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero para una gran duda en la selva: existen tres leones y los tres son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?

 

  Los leones supieron de la reunión y comentaron entre sí: -Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener tres reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos.... Necesitamos saber cuál será el elegido, pero ¿Cómo descubrirlo?

 

  Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, les comunicaron a los tres leones la decisión tomada:

Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil, el que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey.

La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva, el desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada.

  El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.

Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?

  En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra: ¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.

 

  ¿Cómo?, Preguntaron todos. Es simple... dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.

 

El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!

El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!

El tercer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido, por ahora! Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.

 

  La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de si mismo, y está preparado para ser rey de los demás.

 

  Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado. El Rey de los Animales.

 

  Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú. Tú todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos.

 

Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.

 

La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. !Tu todavía estas creciendo!

  Un día, un becerro atravesó un bosque virgen para volver a su pastura. Como era un animal y no podía darse cuenta, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas para llegar donde quería. Al día siguiente, un perro usó ese mismo sendero para atravesar el bosque. Después fue el turno de un carnero, jefe de un rebaño, que viendo el camino marcado hizo a sus compañeros seguir por allí.

  Más tarde, los hombres comenzaron a usar ese sendero: entraban y salían, giraban a la derecha y a la izquierda, descendían, se desviaban de obstáculos, quejándose y maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían nada para crear una nueva alternativa. Después de tanto uso, el sendero acabó convertido en un amplio camino donde los pobres animales se cansaban bajo pesadas cargas, obligados a recorrer en tres horas una distancia que podría haber sido vencida en treinta minutos, si no hubieran seguido el sendero abierto por el becerro.

 

  Pasaron muchos años y el camino se convirtió en la calle principal del poblado y, finalmente, en la avenida principal de la ciudad. Todos se quejaban del trayecto porque peor no podía ser.

 

  Mientras tanto, el sabio bosque se reía, al ver que los humanos tienen la tendencia a seguir ciegamente los caminos que ya han sido abiertos, sin cuestionarse nunca si esa es la mejor elección.

 

Paulo Coelho

 

La alforja

 

Un día Júpiter bajó a la tierra, convocó a todos los animales, incluido el hombre, y les dijo:

- Quiero que viváis en armonía y contentos. Así que, si alguien tiene alguna queja, que la diga sin temor y enseguida le pondré el remedio.

- Nadie expuso nada. Júpiter entonces se dirigió

al mono

- ¿Qué? ¿Tú estás contento?

- Claro, - respondió el mono - tengo cuatro patitas que son un tesoro y tengo un tipo que todos me envidian. Yo no tengo motivos para envidiar a nadie... Comparado con el oso, tan feo, soy una maravilla. Él sí tendrá de qué quejarse. Los otros animales pensaban como el mono y esperaban la queja del oso. No hubo tal queja.

Al contrario, con tono de orgullo dijo:

- Yo me veo fuerte, bien proporcionado, con cierto aire señorial. Comparado con el elefante, que es un monstruo, una masa de carne que parece que se cae a trozos, soy un encanto. No me quejo de nada.

El elefante tomó la palabra y dijo:

- ¡Ah!, pues yo no me quejo absolutamente de nada, me siento fuerte, sólido, como un rey con mucho poder. Mucho peor es la ballena que parece una masa informe.

La ballena no se quejó; se veía mejor que la jirafa, larguirucha y desgarbada. La jirafa se sentía esbelta, fina, señorial, no como la hormiga, insignificante y rastrera. La hormiga se veía como una reina comparada con el mosquito. Y el mosquito se vio ágil, se defendía muy bien...

Así todos hasta que llegó el hombre. Éste se entretuvo en contar todas sus cualidades y encantos. Luego siguió hablando sobre los

defectos de los otros. Y se reía de ellos.

  Júpiter, que había estado en silencio, se dirigió a todos de nuevo y les dijo: Bien, veo que cada uno lleva dos bolsas: en la de atrás metéis vuestras faltas y en la de delante las faltas de los

otros.

 

Alfonso Francia. “Educar con fábulas”, p. 35